Desde el punto
de vista estadístico muchas encuestas serias que salen en estos tiempos
electorales y de crisis informan el grado de confiabilidad de los datos además
del porcentaje de error, por lo que se puede interpretar que sus resultados se
acercan a los hechos reales. La estadística es una ciencia y hasta ahora no hay
razones para desmentir sus principios. Ahora bien, desde el punto de vista de
la percepción real, es notorio el grado de descontento que existe en los sitios
donde personalmente hemos estado. Las colas en los bancos, los pasajeros de las
rutas, la emergencia de los hospitales, las colas en las farmacias, y un
desconcertante etcétera. Y en estos momentos, no podemos decir que oímos el
descontento con el gobierno porque nos desenvolvemos en lugares donde la
oposición es mayoría. Gracias a la profunda e innegable crisis económica que
padecemos, la población venezolana se está mezclando y uniendo hasta el punto
de que estudios sociológicos recientes están revelando que la polarización se está
desintegrando. Un síntoma inequívoco de que la opinión pública venezolana, que
se opone al gobierno, y no necesariamente políticamente, se está uniendo.
Personalmente creo que los que están en el poder están ahí ya que han manejado
magistralmente el miedo al vociferar, cada vez que quieren en cadenas nacionales; que es un gobierno "cívico militar", lo que podría traducirse en:
"No te metas conmigo, yo tengo las armas". "Tengo presos a
disidentes, y los libero cuando me dé la gana". Es decir, si estás en mi
contra, te pongo preso. O sea, "Candelita que se prenda, candelita que
apagamos". Por eso, me atrevo a afirmar que las encuestas
que hoy en día están dando con un amplio margen ganadora a la oposición
política venezolana para las venideras elecciones parlamentarias, no están
muy lejos de la realidad. Sin embargo la estadística nos da sólo números para
que tomemos decisiones a partir de dicha información. Depende de nosotros si
vamos a hacer realidad esas estadísticas.
Siendo muy difícil apreciar donde termina el arte y principia la ciencia, si la inclinación de mi sobrino Fernando lo decide a aprender algún arte u oficio yo lo celebraría, pues abundan entre nosotros médicos y abogados, pero nos faltan buenos mecánicos y agricultores que son los que el país necesita para adelantar en prosperidad y bienestar. Simon Bolívar; Lima, 1825
jueves, 27 de agosto de 2015
lunes, 13 de julio de 2015
LA INGENIERIA CON FINES DELINCUENCIALES
Salida del túnel por donde escapó "El Chapo" Guzmán.
Muchas veces hemos visto películas de Hollywood donde presos, utilizan utensilios, como cucharas u otras cosas para abrir los túneles que eventualmente los ayudan a salir de la cárcel. Parece unas cosas que no podrían ocurrir en la vida real, pero en México ocurrió. El “Chapo” Guzman, jefe del cártel de Sinaloa, uno de los mas peligrosos del país, y con un prontuario de asesinatos y terror en la sociedad mexicana se fugó de la cárcel sin que las autoridades respectivas pudieran hacer nada al respecto.
En declaraciones de funcionarios del gobierno mexicano se
han dado ciertos detalles de las características del túnel que se construyó
para dicho escape. Evidentemente dicho túnel no fue construido con una
cucharita, ya que el túnel tiene un kilómetro y medio de longitud, además de
estar iluminado en todo su trayecto.
Se necesitó un despliegue de alta tecnología que solo los
especialistas en este tipo de construcción conocen. Me imagino que, por lógica,
ese túnel se comenzó a construir por el lado de afuera de la cárcel. Es decir,
desde la salida y con una trayectoria que solo un levantamiento de un mapeo que
orientara su construcción puede precisarla para lograr su cometido. Según
declaraciones del secretario de gobierno Mexicano, dicho túnel está construido
con estándares internacionales de ingeniería para la construcción de túneles.
Se necesitó de la competencia de la ingeniería y de la
arquitectura especializada para la construcción de dicho túnel. Mostrando cómo
los principios y conocimientos de estas
especialidades con una ética no aprendida en la universidad se puede usar para
fines delincuenciales.
Y me pregunto ¿Qué clase de profesionales de la ingeniería
se prestarían para semejante ejercicio?. ¿ Cuanto tiempo les llevó para
realizar tal túnel? ¿Cuánto les pagarían para hacerlo?. Tomando en cuenta que
el cártel de la droga que dirige el delincuente que se escapó maneja ingentes
cantidades de dinero. Y por último, ¿Vale la pena arriesgar el ejercicio de una
profesión para fines ilícitos?.
La Universidades donde se imparten conocimientos de
ingeniería tienen la palabra.
sábado, 10 de mayo de 2014
AY CLAVELITO BLANCO
Cuando yo tenía 10 años, estando en quinto grado de
primaria, la maestra Aurora nos cantó una canción a propósito del día de las
madres. Esa canción hablaba del clavelito rojo que debíamos llevar porque
teníamos a nuestra madre viva. Todos por supuesto, teníamos en nuestra camisa
un clavelito rojo.
No es sino cuando en la canción de la maestra se nombra un clavelito blanco para aquellos que tuvieran a su madre muerta, nos dimos cuenta que uno de nuestros compañeritos rompió a llorar; Benjamín tenía a su madre muerta.
Esta escena de mi infancia se grabó en mis recuerdos porque no entendía cómo una madre puede morirse con sus niños pequeños. Siempre creí que mi madre era eterna.
Hoy, ya hace 10 años, llevo un clavelito blanco, pero no en mi camisa, sino en mi corazón, para recordarme de vez en cuando que mi madre ya no está físicamente conmigo. Porque yo aun la siento viva todo el tiempo.
Muchos dicen que cuando una madre muere deja un gran vacío en la vida de sus hijos. No sé si mi amigo, Benjamín, quien perdió a su madre a tan temprana edad, tuvo ese vacío en su vida. Para mi en cambio no hubo ni habrá vacío. Fue tan grande e incondicional el amor que mi madre me tuvo a mi y a mis hermanos que no permitió ni permitirá ese vacío. Muchas vivencias, muchas caricias, muchos regaños, muchos bailes, muchos consejos que se necesitarías tres veces una vida para poder olvidarlos y dejar de sentirlos.
Mi madre es eterna no solo por el hecho de que siempre estará impregnada en mi piel, mi mente y mi espíritu sino que como hija de Dios siempre confió en la promesa de vida eterna que nos dejó Jesucristo.
Por eso en mis oraciones siempre estará la frase “Jesús en ti confío”, que como un recordatorio permanece en el epitafio de mi madre.
Mi madre es eterna…
No es sino cuando en la canción de la maestra se nombra un clavelito blanco para aquellos que tuvieran a su madre muerta, nos dimos cuenta que uno de nuestros compañeritos rompió a llorar; Benjamín tenía a su madre muerta.
Esta escena de mi infancia se grabó en mis recuerdos porque no entendía cómo una madre puede morirse con sus niños pequeños. Siempre creí que mi madre era eterna.
Hoy, ya hace 10 años, llevo un clavelito blanco, pero no en mi camisa, sino en mi corazón, para recordarme de vez en cuando que mi madre ya no está físicamente conmigo. Porque yo aun la siento viva todo el tiempo.
Muchos dicen que cuando una madre muere deja un gran vacío en la vida de sus hijos. No sé si mi amigo, Benjamín, quien perdió a su madre a tan temprana edad, tuvo ese vacío en su vida. Para mi en cambio no hubo ni habrá vacío. Fue tan grande e incondicional el amor que mi madre me tuvo a mi y a mis hermanos que no permitió ni permitirá ese vacío. Muchas vivencias, muchas caricias, muchos regaños, muchos bailes, muchos consejos que se necesitarías tres veces una vida para poder olvidarlos y dejar de sentirlos.
Mi madre es eterna no solo por el hecho de que siempre estará impregnada en mi piel, mi mente y mi espíritu sino que como hija de Dios siempre confió en la promesa de vida eterna que nos dejó Jesucristo.
Por eso en mis oraciones siempre estará la frase “Jesús en ti confío”, que como un recordatorio permanece en el epitafio de mi madre.
Mi madre es eterna…
viernes, 7 de febrero de 2014
Esto lo escribí en mi blog el 25 de Enero de 2010 ¡Salta la Ranita!
Mis estudios de ingeniería no permitían fijar mi atención en lo que
sucedía en los medios de comunicación, salvo en ocasiones en las cuales
tenía lugar un suceso que me obligara a reparar en lo que estaba
pasando. Y uno de estos sucesos, recuerdo, fue cuando un iracundo
presidente de nuestro país se devolvió ante las cámaras de televisión y
volteando bruscamente a un periodista le dijo: “A mi no me J… tu”.
Este causó estupefacción o al menos así me pareció, en la opinión pública, en el sentido de que no se podía entender cómo un Presidente venezolano, se dirigiera de esta manera hacia un periodista y más aún, ante un medio de comunicación audiovisual.
Traigo a colación esta reflexión porque, hoy en día, ejerciendo el oficio de periodista me ha tocado todo lo contrario: estar pendiente casi a diario de lo que pasa en todos los medios de comunicación, tanto escritos como audio visuales, como debe ser. Y reparo en el hecho de que, los venezolanos parece que nos acostumbramos a que el actual presidente haya hecho del lenguaje procaz y escatológico, como dicen los eruditos en esta materia, la regla y no la excepción, y que la opinión pública permanece adormecida y no reacciona ante este tipo de intervención del presidente en los medios de comunicación social.
Sin embargo, lo que llamó la atención esta semana es que el presidente, al referirse a la Comisión Interamericana de los Derechos Humanos, no usó la clase de palabras a que nos tiene acostumbrados, al contrario, se hizo de una anacrónica y con poco contenido venenoso: “cipote”.
Y me pregunto, ¿Cuándo cambió nuestra manera de percibir los valores a través de los medios de comunicación?. ¿Será que nos está sucediendo lo que a la ranita del cuento, que no se da cuenta de que el agua en la que está inmersa se está poniendo caliente y no se atreve a dar el salto fuera de la olla, para no morir sancochada?
A mi manera de ver, parece que los venezolanos estamos dentro de un caldo rojo que se esta calentando poco a poco y no nos estamos dando cuenta que vamos camino a morir sancochados en él si no damos el salto definitivo.
Como la ranita, pienso que es necesario que demos ese salto, si no queremos que los cadáveres de nuestros valores pronto floten a la deriva dentro de ese hirviente caldo rojo.
Este causó estupefacción o al menos así me pareció, en la opinión pública, en el sentido de que no se podía entender cómo un Presidente venezolano, se dirigiera de esta manera hacia un periodista y más aún, ante un medio de comunicación audiovisual.
Traigo a colación esta reflexión porque, hoy en día, ejerciendo el oficio de periodista me ha tocado todo lo contrario: estar pendiente casi a diario de lo que pasa en todos los medios de comunicación, tanto escritos como audio visuales, como debe ser. Y reparo en el hecho de que, los venezolanos parece que nos acostumbramos a que el actual presidente haya hecho del lenguaje procaz y escatológico, como dicen los eruditos en esta materia, la regla y no la excepción, y que la opinión pública permanece adormecida y no reacciona ante este tipo de intervención del presidente en los medios de comunicación social.
Sin embargo, lo que llamó la atención esta semana es que el presidente, al referirse a la Comisión Interamericana de los Derechos Humanos, no usó la clase de palabras a que nos tiene acostumbrados, al contrario, se hizo de una anacrónica y con poco contenido venenoso: “cipote”.
Y me pregunto, ¿Cuándo cambió nuestra manera de percibir los valores a través de los medios de comunicación?. ¿Será que nos está sucediendo lo que a la ranita del cuento, que no se da cuenta de que el agua en la que está inmersa se está poniendo caliente y no se atreve a dar el salto fuera de la olla, para no morir sancochada?
A mi manera de ver, parece que los venezolanos estamos dentro de un caldo rojo que se esta calentando poco a poco y no nos estamos dando cuenta que vamos camino a morir sancochados en él si no damos el salto definitivo.
Como la ranita, pienso que es necesario que demos ese salto, si no queremos que los cadáveres de nuestros valores pronto floten a la deriva dentro de ese hirviente caldo rojo.
jueves, 23 de enero de 2014
La conciencia de Mantenimiento genera una Ciudad Saludable
Tener conciencia de mantenimiento se
manifiesta cuando una persona cuida lo que siente que le pertenece.
Esa sensación de que algo le
pertenece a una persona es lo que se denomina sentido de pertenencia.
Los seres humanos al congregarse en
un lugar geográfico forman sus ciudades que son un reflejo de su identificación
como ciudadanos.
Las ciudades son estructuras
organizadas en función de las costumbres de vivencia de las personas que la
habitan.
Existe una simbiosis entre una ciudad
y sus habitantes. Es decir, una ciudad se moldea según las costumbres de sus
habitantes y sus habitantes son moldeados por la ciudad de la cual forman
parte.
Los ciudadanos deben cuidar su ciudad
y en consecuencia las ciudades cuidan a sus habitantes.
Una ciudad sucia, con huecos en sus
calles, con una organización caótica refleja la manera de interactuar con sus
habitantes. Y esa suciedad y esos huecos tarde o temprano se convertirán en
daños potenciales para los ciudadanos.
Es poco probable que una ciudad se
deteriore por si sola. Ese deterioro tiene mucho que ver con una relación
enfermiza con sus habitantes. Una ciudad enferma genera ciudadanos enfermos y
viceversa.
Una ciudad saludable está habitada
innegablemente por ciudadanos sanos. Si un ciudadano no siente que pertenece a
una ciudad difícilmente la cuidará, no le hará mantenimiento, no tiene
conciencia de mantenimiento.
Es por eso que al examinar una
ciudad, se puede tener información valiosa de la calidad humana de sus
habitantes.
En tal caso, para que una ciudad sea
sana, limpia y con un mejoramiento constante requiere que sus habitantes también
reflejen esas cualidades.
Si se quiere vivir en una ciudad
sana, primeramente sus habitantes deben tener conductas saludables. Y eso se
logra con una conciencia de mantenimiento que permita que el vivir en una
ciudad sana se convierta en un hábito imperceptible.
viernes, 11 de octubre de 2013
DEL CONSULTORIO ETICO DEL FNPI. UN BUEN PERIODISTA DEBE SER...
Las agremiaciones de periodistas acostumbran
buscar y premiar a los mejores periodistas en el Día del Periodista;
pero no es claro qué es un buen periodista. ¿El que encuentra
exclusivas? ¿El que cautiva más lectores? ¿El que escribe con brillo?
¿El que causa revuelo en la opinión?
Sería útil tener a la mano una lista de las calidades del buen periodista. ¿Existe?
Albeiro Sanjinés
Periodista independiente
Ciudad de Panamá, Panamá
Albeiro Sanjinés
Periodista independiente
Ciudad de Panamá, Panamá
R.- Ha habido intentos para lograr el
trazado de ese perfil del buen periodista. Con ayuda de 12 fuentes
distintas, entre las que conté con 6 decálogos y 6 conocedores como
Ryszard Kapuscinki, Jack Fuller, Adolph Ochs, Edmond Lambeth, Arthur
Brisbane y Walter Williams.
Williams, obtuve este perfil del buen periodista, propuesto en talleres dictados en distintos países de América Latina:
1.-El buen periodista es, ante todo, una buena persona.
2.-El buen periodista tiene el orgullo de su profesión.
3.-El buen periodista tiene sentido de misión en su ejercicio profesional.
4.-El buen periodista es un apasionado por la verdad.
5.-El buen periodista es autocrítico.
6.-El buen periodista elabora conocimiento y lo comparte.
7.-El buen periodista hace periodismo con un objetivo.
8.-El buen periodista tiene sentido del Otro.
9.- El buen periodista es independiente.
10.-El buen periodista mantiene intacta su capacidad de asombro.
Como se ve cuando se repasa esta lista
cuentan más las actitudes que las habilidades técnicas; la prioridad la
tiene el ser sobre el hacer, lo que no sucede en todas las profesiones;
la singularidad del periodismo está en ese dato: el periodismo es una
actitud hacia los demás, hacia la sociedad. Por esa razón, porque es más
actitud que técnica, es tarea difícil llegar a identificar la calidad
periodística. Esta es una aproximación.
Documentación
Decálogo del buen periodista.
1. El único patrimonio del
periodista es su buen nombre. Cada vez que se firma un artículo
insuficiente o infiel a la propia conciencia, se pierde parte de ese
patrimonio, o todo.
2. Hay que defender ante los
editores el tiempo que cada quien necesita para escribir un buen texto y
el espacio que necesita dentro de la publicación.
3. Una foto que sirve solo como
ilustración y no añade información alguna, no pertenece al periodismo.
Las fotos no son un complemento, sino noticias en sí mismas.
4. Hay que trabajar en equipo. Una redacción es un laboratorio en que todos deben compartir sus hallazgos y fracasos.
5. No hay que escribir una sola
palabra de la que no se esté seguro, ni dar una sola información de la
que no se tenga certeza plena.
6. Hay que trabajar con los
archivos siempre a la mano, verificando cada dato y estableciendo con
claridad el sentido de cada palabra que se escribe.
7. Hay que evitar el riesgo de
servir como vehículo a los intereses de grupos públicos o privados. Un
periodista que publica todos los boletines de prensa que le dan, sin
verificarlos, debería cambiar de profesión y dedicarse a ser mensajero.
8. Hay que usar siempre un
lenguaje claro, conciso y transparente. Por lo general, lo que se dice
en diez palabras siempre se puede decir en nueve o siete.
9. Encontrar el eje o cabeza de
una noticia no es tarea fácil. Tampoco lo es narrar una noticia. Nunca
hay que ponerse a narrar si no se está seguro de que se puede hacer con
claridad, eficacia y pensando en el interés del lector más que en el
lucimiento propio.
10. Recordar siempre que el
periodismo es, ante todo, un acto de servicio. Es ponerse en el lugar
del otro, comprender lo otro. Y, a veces, ser otro.
11. Tomás Eloy Martínez en “Los titulares de mañana”, La Nación, Buenos Aires, 10-09-2005
Publicado por: Albeiro Sanjinés
[0]
en oct 10, 2013 12:56
Categoría:Identidad periodística
martes, 3 de septiembre de 2013
EL EJERCICIO ÉTICO DE LA INGENIERÍA
La
ingeniería está concebida para transformar la naturaleza y adaptarla al ser
humano para que su vida sea cada vez de mejor calidad. Esa transformación requiere de quien
la ejerce, un compromiso no solo con él mismo, sino también con la conservación
esencial de esa naturaleza y con los otros seres humanos que lo rodean.
El ingeniero, al ejercer su profesión, debe
estar consciente que su manera de actuar en cualquier ámbito no puede desligarse de su condición de
hombre o mujer y por ende establecer un equilibrio entre lo técnico y lo humano.
Es
aquí donde el ejercicio ético de la profesión juega un rol fundamental. La ética permite al ser humano establecer
comparaciones entre lo que está bien y lo que no, de acuerdo a ciertos
parámetros de comparación. El ingeniero, como todo profesional universitario,
siempre estará frente a la toma de decisiones ante un problema propio de su
profesión. Y esa decisión debe ser
abordada tomando en cuenta lo estrictamente técnico, pero no por ello
ignorar las repercusiones que afecten a la condición humana y a la naturaleza
que lo rodea.
La
ética no es una materia que se aprende en la educación formal del ingeniero,
ésta viene impregnada en su condición humana y tamizada por sus experiencias de
vida. Y de acuerdo a esa experiencia vital, el ingeniero la enriquece con sus estudios y se hace de
comportamientos que van a marcar el ejercicio ético de la profesión.
De
aquí surge la importancia de que, aunado a los estudios formales de la ingeniería
en la universidad, éstos sean complementados con actividades que refuercen el
comportamiento ético de los estudiantes y futuros ingenieros.
Los
estudiantes de ingeniería deben estar conscientes de que el objetivo de su
profesión no es sólo obtener riquezas y posiciones sociales sino que también
comporta un servicio social reflejado en los beneficios que su actuar le
proporciona a los demás seres humanos que circunstancialmente interactúan con
él y al ambiente que lo rodea.
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Datos personales
- Fernando J. Rivas
- Ingeniero Mecánico. Magister en Mantenimiento Industrial y Licenciado en Comunicación Social. Mención Desarrollo Social. Profesor Universitario de Pre y Post grado en Ingeniería



